Intervención de Sergio Gutiérrez en el acto de entrega de los premios Violeta

Buenas noches y muchas gracias por su presencia en esta primera edición de los premios “Violeta contra la Violencia de Género”.

Muchas gracias, en particular, a los premiados por su amabilidad a la hora de aceptar este pequeño detalle que no recompensa, en lo más mínimo, su compromiso en la lucha contra esta lacra social, pero que esperamos les sirva de aliciente para seguir adelante en sus aspiraciones sociales.

Y muchas gracias también, a quiénes han aceptado la pequeña responsabilidad de proceder a la entrega de los mismos. Es un orgullo contar con todas vosotras en esta noche solidaria.

Estos premios son de compromiso. Esta claro que, toda entrega de premios lleva intrínseco un reconocimiento a terceras personas o colectivos de quiénes los otorgan.

Y, en este caso, los violeta no son una excepción, pero si queremos que tengan una aportación, una añadidura de reciprocidad, de esfuerzos compartidos y complementarios a los que realizáis las organizaciones premiadas en esta noble tarea.

Amigas y amigos, en esta ceremonia de entrega, deseamos comprometernos también con vosotros, con vuestras organizaciones. Comprometernos política y socialmente, como colectivo y como individuos en poner nuestro grano de arena en la erradicación, también, de esta clase de terrorismo de nuestra sociedad.

Porque cuando vemos aumentar entre los jóvenes de hoy, incluso ya desde el noviazgo, los índices de maltrato estamos fracasando como sociedad y como generación.

La generación anterior a la nuestra ha conseguido generar, en los últimos años, un gran consenso social en torno al rechazo a la violencia de género e introducir, su eliminación, en la primera línea de la agenda política de nuestras instituciones.

Esta generación ha conseguido trasladar la violencia de género de la impunidad del ámbito privado, de la complicidad del silencio, a la intolerancia cívica y al compromiso ético de una sociedad que aspira, con ello, a ser más digna, más  justa y más decente.

Ellos han dado los primeros pasos. Nosotros, nuestra generación, debemos dar los siguientes y los más sólidos.  Nuestra aportación a la lucha por la igualdad real debe ser también esta, erradicar el maltrato de la sociedad y en ese objetivo pondremos todos nuestros esfuerzos.

La Ley integral contra la violencia de género no es una varita mágica, es el primer paso necesario. Es el primer esfuerzo colectivo que nos identifica como sociedad.

Pero aún nos queda todo el camino por recorrer, porque la mejor receta contra la violencia de género sigue siendo la igualdad real y la práctica de la plena emancipación de las mujeres.

Porque sólo desde unas relaciones plenamente iguales, la violencia será entendida como algo residual, que sobra plenamente, de cabo a rabo de la sociedad.

Sólo desde la igualdad, podremos erradicar el componente inicial de dominación, de machismo, de intolerancia que navega oculto en cada maltrato.  

Con este pequeño acto, también estamos recordando, homenajeando a todas las víctimas del crimen machista.  Queremos empatizar con todas las personas que sufren día a día, en su dignidad como mujeres, las consecuencias del maltrato físico o psicológico. Pero sobre todo queremos apoyar, a todas las mujeres que han dado el primer paso a su liberación. A todas aquellas que denuncian, con miedo al futuro, pero con ansias infinitas de dignidad y de justicia.

A todos esos ejemplos de coraje y valentía que nos siguen recordando que en los pequeños gestos del día a día, es donde se reconquista nuestra libertad colectiva.

A todas ellas, queremos decirles, ánimo, él no te quiere, nosotros te apoyamos.

Y nuestro recuerdo, y nuestro dolor compartido, con todas aquellas que han visto truncada su vida, asesinadas sus esperanzas. Sirva este acto para reivindicarlas y no olvidarlas, con la esperanza siempre puesta en que la última, haya sido, verdadera y definitivamente, la última.

Muchas gracias a todas. Muchas gracias a todos.