Discurso de Sergio Gutiérrez en el Comité Federal Extraordinario del 31 de octubre de 2009

Buenos días compañeras y compañeros:

Celebramos este Comité Federal en un momento difícil desde el punto de vista de la percepción ciudadana al proyecto político que representamos.

La crisis económica golpea duramente a nuestro país, el drama del paro se ceba especialmente con los jóvenes sin formación académica, y el discurso de los principios, de los valores, del cambio social que tanto conecta con los sectores más progresistas y, de manera más general, con nuestra generación, se ha visto relegado ante el debate económico.

Un momento difícil, sí. Pero un momento apasionante para defender un modelo distinto, para contraatacar ante aquellos que piden que todo cambie para que todo siga igual. Un buen momento para actuar con valentía, para demostrar que estamos a la altura del proyecto social que representa esta Organización. Y sobre todo, un buen momento para encender las luces largas y ver más allá del cortoplacismo a los que nos quieren arrojar algunos.

Estamos, compañeras y compañeros, en un momento crucial para poder hacer realidad determinados posicionamientos de JSE. De poder iniciar el giro del modelo económico, de avanzar en un modelo de mercado de trabajo que acabe, en el medio plazo, con la temporalidad y la precariedad. De poder, con las luces largas, vislumbrar el momento en el que podamos tener una suficiencia energética propia basada en las energías renovables.  Y lo podemos hacer, sin abandonar ni una sola de nuestras propuestas de la agenda de reformas sociales, de ampliación de derechos de ciudadanía y de libertades.

Pero para ello, necesitamos ambición política, ambición de calle. Tener marcado a fuego en nuestro código genético la convicción de que somos un proyecto para la mayoría.

Y sí, nuestra cuesta es más empinada (por el mapa mediático, por la radicalidad de grandes sectores de la sociedad como la jerarquía católica que ve en España su último reducto y lo defiende como tal, por la bajura de miras de algunos dirigentes empresariales que no les importa lo correcto para el país sino lo correcto para sus intereses particulares o partidistas.

Todo ello dificulta el camino, pero no lo hace menos apasionante desde el punto de vista ideológico y de los grandes retos que tenemos como país y como generación.  

Por eso, compañeros y compañeras, un primer mensaje de tranquilidad pero de actividad, un llamamiento a la ilusión de los que tienen la capacidad de influir en un proyecto político de gobierno, de izquierdas y de cambio, pero también un llamamiento a la tensión de saber que dependemos, como siempre, de nosotros mismos, de nuestra capacidad para canalizar sensaciones pero, sobre todo, de nuestra capacidad para conseguir que la gente se identifique con nuestro proyecto.

Somos una organización autocrítica con nosotros mismos y con el proyecto socialista. Los consejos y los comités federales se han convertido en grandes órganos de debate donde tratamos sin complejos la realidad política. No hay nada de lo que me sienta más orgulloso como Secretario General. Pero también somos una organización leal al proyecto colectivo.

Y desde esa lealtad, hemos asumido el papel, tejiendo una estrategia que creo de da credibilidad a nuestra Organización, de decir sin miedo y con claridad las cosas, de defender en los proyectos más complejos, más de izquierdas, las políticas del gobierno y de ejercer, con pasión, la oposición a los posicionamientos de la derecha social y política.

Y desde esa lealtad, personalmente creo y creo que podemos decirlo sin tapujos, que claro que el Gobierno se ha podido equivocar en sus previsiones económicas, en la comunicación de sus medidas, en el trasfondo de alguna de ellas.

Claro que podemos no compartir el 100% de las medidas y pensar que se ha equivocado. Pero no en el objetivo final, no en la manera de afrontar la crisis, ni por donde debemos atajarla. No nos hemos equivocado en el objetivo de salir de la crisis sin que haya una fractura social (aunque pudiera haber una factura electoral, eso dependerá sólo de nosotros).

No nos hemos equivocado al no tirar por los caminos fáciles sino por los justos. Y no nos hemos equivocado al aguantar los envites de la derecha mediática y empresarial que desean continuar por la senda del modelo del capitalismo salvaje.

Y debemos compañeros contraatacar, con más dureza y con mayor continuidad. Con el orgullo de ser y sentirse socialista, con los principios claros y con el coraje intacto, porque ha llegado el momento de posicionarse, de hacer como Organización que, en todo el territorio, la gente se posicione, que los movimientos sociales, que los agentes sociales se posicionen. O se está con el gasto social y con los que arriman el hombro por lealtad de país, o se está con lo que tienen todo ganado y ven en la crisis su oportunidad.  

Y en este sentido, compañeros y compañeras, estaremos junto con los sindicatos el próximo 12 de diciembre, si no hay un acuerdo social antes, en la manifestación contra los que se quieren aprovechar de la crisis sin ningún tipo de responsabilidad ni lealtad de país.

Como por ejemplo, algunos dirigentes de la CEOE que plantean un nuevo contrato (que ahora denominan “de crisis”) sin indemnización por despido  que es el mismo que plantearon  hace cuatro años pero en épocas de crecimiento. Por cierto, una CEOE que en sus 25 años de historia sólo ha procedido a un despido –hace unos pocos meses- y  cuya indemnización ascendió a más de un millón de euros. O una CEOE que tampoco piden cambios, que no critica, por ejemplo, los diez millones de euros que cobró Manuel Pizarro, como indemnización por dejar Endesa (voluntariamente) y meterse en las filas del Partido Popular. Contra esa hipocresía también hay que contraatacar.

O contra la hipocresía y la sinvergonzonería del Presidente de las Cajas de Ahorro que pide la celebración de elecciones anticipadas, es decir, responsabilidad política por la crisis, sin exigirse antes ninguna consecuencia como representante del sector financiero por su propia responsabilidad en el origen de la misma.

En este sentido, compañeros y compañeras, con la finalidad de posicionar o al menos hacer reflexionar a la sociedad, estamos trabajando en la elaboración de una campaña específica, complementaria, desde el ataque, a la que está elaborando el PSOE. Y complementaria, también, a la campaña que ya valoramos contra el despido barato y contra las medidas económicas del partido popular, pero que si bien aquellas tuvieron su peso principal en la red, está deberá tener un mayor acompañamiento en la calle del conjunto de la militancia y por supuesto, de las direcciones de las federaciones.

Contraatacar y reivindicar. Y no hay otra reivindicación más importante hoy, para nuestra generación  y para el futuro del país en el corto y en el medio plazo, que la situación de desempleo juvenil. Los datos son alarmantes, en el conjunto del país y especialmente en las comunidades autónomas que han liderado la economía del ladrillo.

La tasa de desempleo de los jóvenes se ha situado en el último trimestre en el 38% y posiblemente supere el 40% en los próximos meses. Cerca de 430.000 jóvenes menores de 25 años se encuentran en situación de desempleo, de los cuales 300.000 sólo tienen estudios terminados hasta secundaria, y 60.000 hasta niveles de primaria.  

A lo largo de las últimas dos décadas, España ha tenido tasas de desempleo juvenil más altas que el promedio de la OCDE. Pero hasta hace poco, la tasa fue mitigada por un auge en el corto plazo del contrato de trabajo temporal en el sector de la construcción. Estos contratos fueron de manera desproporcionada, dirigidos a los jóvenes, creando una generación de trabajadores sin beneficios, sin formación cualificada y con bajas indemnizaciones por despido.

Los jóvenes somos los más expuestos a los altibajos de la coyuntura económica, ya que tendemos a ser los últimos en ser contratados en los períodos de crecimiento y los primeros en ser despedidos en los períodos de recesión.  Y con este panorama social, es necesario que construyamos un discurso político dirigido a los jóvenes de este país, especialmente dirigido a la franja de los 16 a los 25 años donde se aglutinan los primeros votantes que nos dieron las últimas  victorias electorales y los primeros que nos las tendrán que dar o arrebatar en el futuro.

Con la ley de economía sostenible estamos diciendo que el edificio económico que se había construido en las últimas décadas tenía los cimientos de paja y que ahora que tenemos que construir uno nuevo este tiene que tener los cimientos de acero. Ese edificio que ha caído en el caso de los jóvenes además de empleo débil y poco cualificado, ha aparejado temporalidad y precariedad incluso en el cualificado.

Y este es un primer mensaje que tenemos que lanzar de esperanza y cambio a los jóvenes de este país, que en el medio plazo y con el nuevo modelo reduciremos su precariedad.

Los jóvenes necesitamos sentirnos en el centro de la agenda política, que somos también un reto de país. Un reto, cuyo objetivo es reducir a la mitad (poniéndonos en tasas de la Unión Europea) el desempleo juvenil.

Y para ello hemos propuesto, en un informe que tenéis como anexo, cuatro líneas de actuación: Formación para la empleabilidad, fomento de la contratación, promoción del autoempleo y reformas y modificaciones de modelos contractuales para mejorar la calidad del empleo joven y acabar con ciertos abusos existentes (especialmente con la figura del becario y los contratos de formación, donde el vacío legal existente y su falta de delimitación provoca un excesivo  mal uso de la figura del becario, explotando al joven trabajador y ahorrándose la empresa los costes sociales del mismo).

Y aquí, compañeros y compañeras, en nuestra capacidad de reacción, en poder orientar al gobierno y al partido de por donde queremos que vaya el discurso y las medidas de empleo joven, en que los jóvenes puedan ver de manera tangible la voluntad de acabar con determinados abusos e injusticias existentes en nuestro mercado de trabajo, en esto, está gran parte de nuestra credibilidad como proyecto, ante la actual generación.

Y la otra gran parte, en el mantenimiento del discurso del cambio y de los avances sociales. De la reforma de la ley del aborto (a la que me referiré ahora), pero también en la aprobación de la ley contra todo tipo de discriminación, la de la libertad religiosa o el debate sobre la energía nuclear.

Compañeros y compañeras, las dos últimas victorias electorales en las elecciones generales han sido consecuencia del apoyo mayoritario de mujeres y jóvenes. Y en este sentido quiero lanzaros un mensaje de tranquilidad, de ánimo, pero también de responsabilidad hacia la tarea colectiva.

Las últimas encuestas que se han dado a conocer por distintos medios de comunicación muestran una victoria del Partido Popular si hoy se celebraran elecciones.

Pero esas mismas encuestas también nos dicen que no hay un incremento de votos del PP sino un incremento notable de la abstención entre los votantes socialistas, principalmente de los jóvenes.

Y esto, que indica que no hemos perdido todavía su confianza, hace que sea más necesario y urgente avanzar en una estrategia para recuperarlo o consolidarlo,  porque la abstención siempre es el paso previo al cambio de voto.

La Fundación Ferrer i Guardia ha publicado recientemente un estudio en el que afirma que el 80% de los jóvenes no se mueve electoralmente por el incremento de las partidas de becas o las ayudas a la vivienda, sino por la identificación de sus valores con las actuaciones de un determinado Gobierno.

Y concretamente, la lucha contra la pobreza, el cambio climático o el gesto ante Israel de apostar por el Estado Palestino inclina electoralmente el voto más que la renta básica de emancipación o programas similares.

Y en este sentido, el debate sobre la reforma de la ley del aborto y concretamente la apuesta por la lucha contra los embarazos no deseados, el acceso universal a la píldora postcoital y la confianza hacia una nueva generación  es capital para estos objetivos.

En los próximos meses nos vamos a tener que esforzar en defender este proyecto de ley y en defenderlo sin modificaciones.  Y lo tendremos que hacer nosotros, especialmente en determinados territorios donde si esta bandera no la cogemos desde Juventudes Socialistas puede que no haya numerosas voces participando en el coro colectivo.

Según un estudio encargado por el gobierno, el 80% de la gente está a favor de las líneas importantes de la ley: despenalizar el aborto, crear una ley de plazos, convertirlo en un derecho íntimo de la mujer.  Igualar en la libertad y hacerlo desde lo público, aumentando la dignidad y la seguridad de mujeres y de médicos.

La mayoría está a favor. Muy notablemente entre jóvenes y población urbana. Pero es de estos debates donde la gente percibe que la mayoría puede estar en el otro lado. Y eso se debe, a la presión mediática, pero también a la falta de valentía política del conjunto a la hora de defenderlo.

Y sinceramente digo, que si perdemos este debate no lo perderá el Ministerio o el Gobierno, lo perderá el proyecto de izquierdas y marcará un antes y un después en la ambición de la agenda política de reformas.

Y defendamos los 16 años como una edad de madurez social. Y hagámoslo ante la sociedad y ante el partido. Yo siempre he creído que la regla general es más fácil de explicar que las excepciones y no consigo terminar de entender como no conseguimos explicar que si la regla general es que una mujer de 16 años pueda decidir sobre su vida, sobre su salud, sobre si se trata un cáncer terminal o no  ¿cómo no va a ser lógico que pueda decidir sobre su maternidad? ¿Sobre si no tiene un hijo a pesar de la opinión de sus padres o sobre si lo quiere tener a pesar de la opinión de sus padres?

Y creedme, que también en este debate ganamos en términos electorales, pero sobre todo, y con eso sería suficiente, en términos de justicia social.

Volver a poner a los jóvenes en el centro de la agenda política y social. Ese es el objetivo que nos hemos marcado con la creación de la comisión de juventud en el senado que empezará sus trabajos a lo largo del mes de noviembre.

Una comisión –compromiso de esta Organización- para la elaboración de un Libro Blanco de Juventud en el horizonte del 2020, pero no una comisión –o mejor dicho- no sólo una comisión para hablar de políticas de juventud.

En efecto, queremos que en el seno del Senado se redefina el papel de las distintas administraciones públicas en sus políticas para jóvenes. No tiene ningún sentido que todas copien programas y destinen presupuesto para los mismos proyectos, sino que éstas se complementen y aúnen esfuerzos.

Pero lo importante de esta comisión y donde pondremos todos nuestros esfuerzos, es en sacar adelante una agenda de reivindicaciones de la gente joven, que hablemos de retos generacionales y del papel que los distintos agentes deben cumplir para conseguirlos.

Una comisión para hablar de nuevos derechos, de abrir el debate transversal sobre los derechos y obligaciones de los jóvenes a partir de los 16 años desde la coherencia y la tranquilidad, para hablar del reto de la integración desde las edades más tempranas en un país cada vez más de mezcla y donde empiezan a crecer, como españoles, las segundas generaciones de inmigrantes o para hablar de la simplificación contractual de nuestro mercado de trabajo, cuna de la inseguridad y de la precariedad.

Una comisión, en definitiva, para marcar horizontes, donde tendremos que realizar una gran tarea de coordinación, de vigilancia y de negociación política, junto con los miembros de la comisión, todos ellos destacados miembros de JSE.

Compañeros y compañeras, en el último Comité Federal  advertíamos que nos acercábamos a un cumplimiento del 80% del proyecto con el que presentamos nuestra candidatura y, por ende, del plan de trabajo plurianual.

Como ya he dicho en alguna ocasión, estoy orgulloso de la modernización llevada a cabo, de los nuevos instrumentos de cooperación y solidaridad interna, de haber abierto a la organización al debate y a los movimientos sociales, del giro esperado y necesario en formación, de haber abanderado el discurso de la igualdad, de practicar con el ejemplo apostando por la cooperación desde la propia organización, y haber devuelto Iberoamérica a las prioridades de JSE, también con las agrupaciones en el exterior.

Pero también somos conscientes de los errores cometidos y de la necesidad de ser más ambiciosos en algunas áreas. En definitiva, de provocar un nuevo impulso al nuevo tiempo. Y provocarlo, desde el debate, desde la enmienda y desde la aportación del conjunto de las Federaciones, en ello se basa su garantía de éxito y también de su legitimidad.

Este comité también es de renovación. La presidenta del comité federal y la presidenta de la comisión de garantías abandonan la organización después de una dilatada trayectoria en juventudes socialistas. Y lo hacen habiendo aportado mucho al proyecto colectivo y mucho también a mi identidad como persona.

Esta salida de dos personas importantes en el equipo y la necesidad de ser más ambiciosos en la segunda parte del mandato ha impulsado la entrada de tres nombres nuevos en la Comisión Ejecutiva y el cambio de titularidad en nueve secretarías, si así lo refrenda este Comité Federal.

En  esta ejecutiva, no debe caber espacio para la monotonía. Estoy muy agradecido a las personas que, dejando hoy la ejecutiva, han participado en este proyecto, son amigos y grandes compañeros y algunos de ellos seguirán trabajando por el proyecto en otros ámbitos de militancia.

Y muy agradecido a la labor que han realizado todos en sus distintas responsabilidades de área. Estoy convencido de que en Juventudes Socialistas todos necesitamos nuevos retos. Nuevos objetivos, en una militancia con fecha de caducidad y con la necesidad de hacer muchas cosas en poco espacio de tiempo.

Juventudes Socialistas en una organización eficaz y moderna, pero debemos avanzar más en nuestro rendimiento político, en la participación horizontal, en la coparticipación de los objetivos y los compromisos comunes. Entre nuestras filas no debe caber un ápice para la autocomplacencia o el conformismo.

Hacemos mucho, pero no todo lo que podemos. Hacemos más de lo suficiente, pero menos de lo necesario. Y sólo desde esa autocrítica, en todos los ámbitos, ejercida con lealtad y sin miedo, podremos estar al 100% ante el reto que supone reconstruir una mayoría social, joven, de izquierdas en las próximas elecciones autonómicas y municipales.

Autocrítica que empieza por nuestro trabajo en educación, en política estudiantil. Autocrítica y responsabilidad compartida, entre esta comisión ejecutiva y la mayoría de los ámbitos territoriales.

Hablamos siempre de no perder la calle, de compartir nuestras aspiraciones, nuestro modelo de país con los agentes sociales. Y está bien. Pero nuestra responsabilidad, nuestra primera responsabilidad, es no perder ni un espacio en las universidades y en los centros educativos, donde se construyen pero donde también se destruyen mayorías políticas.

Y no perder un espacio no significa sólo no ceder en representación estudiantil en claustros o consejos escolares. Eso por supuesto. Significa, sobre todo, no ceder un espacio de credibilidad, tener presencia, tejido, red social. Y en este sentido, compañeros y compañeras, nuestro trabajo federal deja todavía mucho que desear.

Hemos realizado esfuerzos en el discurso educativo, en la formación, en la estrategia…pero hemos perdido masa en términos absolutos. Debemos ponernos en hora, nos urge, principalmente en los últimos ciclos de secundaria y en el primero de Universidad. Sólo un dato para la reflexión: en el último cierre trimestral hemos ganado 361 afiliaciones tras descontar 161 bajas por edad. De los más de 500 militantes que se han afiliado, menos del 10% provienen de la secundaria, y el 70% se encuentran ya fuera del ámbito educativo.

No puede ser que consideremos a la educación como el eje diferenciador de nuestro proyecto político, que apostemos por el sistema público como el primer paso para el verdadero cambio del modelo productivo y por las becas como la piedra angular de la igualdad de oportunidades y no estemos, al cien por cien, en el día a día de los centros educativos. Que hayamos perdido fuerza en la concienciación política de los estudiantes y de su fuerza para el cambio.  

Por todo ello, será el primer objetivo en estos dos años, marcaremos una campaña específica de afiliación dirigida a centros educativos, realizaremos directamente desde la secretaría de organización un plan de implantación en los centros educativos y pediremos a todos los secretarios generales una mayor implicación del conjunto de la Organización en las distintas elecciones y, especialmente, en el proceso de constitución del Consejo Estatal de Estudiantes a raíz de la futura aprobación de su correspondiente estatuto.

Esta, sin ninguna duda, será nuestra primera prueba de fuego de cara a las próximas elecciones en 2011.

Por cierto, en menos de un año, se pondrá en marcha toda la maquinaria electoral. Son unas elecciones importantísimas donde se nutre en gran parte el relevo generacional del proyecto socialista, por un lado, y como indicativo del clima electoral general, por otro.

Y Juventudes Socialistas debe de volver a estar a la altura de las circunstancias en formación de agentes de movilización, en proyecto político, en acción electoral y también en herramientas de dinamización.

Y además somos conscientes de la necesidad de adaptar la campaña, las propuestas, los mensajes generales a la realidad territorial de cada municipio y comunidad autónoma, adaptarla a si están en el gobierno o en la oposición, y además hacerlo en consenso, diálogo con cada federación.

Vamos a ser muy ambiciosos en las próximas campañas y vamos a prepararlas desde este momento. Vamos a organizar un gran movimiento de debate (como hicimos en el 2008) para elaborar nuestra propuesta programática. Convocaremos anualmente el foro de movimientos sociales para debatir con los colectivos las propuestas  y volveremos a diseñar  una conferencia política para la aprobación de los programas marco.

Vamos a diseñar un programa de formación específico, junto con las federaciones y la Jaime Vera, para formar en profundidad a un grupo de responsables electorales por cada territorio, de movilización, de estrategia en red, de comunicación electoral.

Y vamos a facilitar todas las herramientas que sean necesarias para ello. La primera, la creación de páginas web y la apertura de nuestras estructuras hacia la gente joven. Para ello y dando un nuevo impulso al plan de modernización, desde hoy hasta la celebración de las elecciones municipales y autonómicas vamos a sufragar el 100% de los gastos de la creación de páginas web en federaciones, el 100% de las provincias y el 100%, al menos, de las agrupaciones de las ciudades objetivo 2011.

Y además, en el contexto del mismo plan y en el objetivo de “sedes abiertas” vamos a estudiar la viabilidad de subvencionar espacios wifi de acceso a internet en los locales propios de juventudes socialistas con el compromiso de que estos sean abiertos al conjunto de la población joven.

Por cierto, nos comprometimos en los primeros pasos del plan de modernización a crear un portal de agrupaciones locales que diera transparencia, facilidad y agilidad a la gestión del censo, entre otras aplicaciones. Hoy -y después de no pocas complicaciones- ya es una realidad. La secretaría de organización os va a pasar a las federaciones la clave individual de acceso, para empezar a desarrollar la aplicación hasta, como sabéis, llegue a ser accesible por todos los ámbitos territoriales.

Compañeros y compañeras, tenemos que crecer en número de agrupaciones y en número de militantes. Somos  hoy, justamente el doble de militantes que hace dos años, pero no somos todos los que podríamos ser. Nos hemos ofrecido a elaborar y a financiar campañas y estrategias conjuntas de afiliación y no hemos tenido una respuesta contundente por parte de las federaciones. Seguiremos insistiendo. En cualquier caso, elaboraremos una estrategia específica dirigida a jóvenes inmigrantes y a centros educativos, y constituiremos en los próximos meses las agrupaciones de Juventudes Socialistas en Argentina, México y Estados Unidos.

Precisamente, en el ámbito internacional, cada Comisión Ejecutiva se marca un reto, intenta definirse por algo. Este equipo, tras el 23 Congreso, decidió intentar que, en un futuro, se le pudiera reconocer por su trabajo en cooperación y en iberoamérica. Y en estos primeros años se han puesto las bases con dos ejes centrales: el convenio por el que donamos el 0,7% de nuestro presupuesto más 0,7 euros por militante a solidaridad internacional para proyectos de cooperación, por un lado, y los primeros pasos en la constitución de las juventudes socialistas iberoamericanas, por el otro.

Pero también, en estas áreas, es necesario un nuevo impulso. Para ello estamos trabajando con Solidaridad Internacional en la participación y diseño de programas de concienciación y reivindicación y en la manera de organizar un cuerpo de cooperantes de juventudes socialistas que participen en programas de ayuda al desarrollo de esta ONG.

Además, a partir de este Comité, la Comisión Ejecutiva contará con una secretaría específica para Iberoamérica. Su objetivo es el de impulsar los organismos internacionales de jóvenes socialistas en esta parte del planeta, de impulsar las relaciones bilaterales y de coordinar los programas de formación destinados a líderes de estar organizaciones de las distintas fundaciones de juventudes y del partido.

Compañeros y compañeras, los jóvenes debemos aumentar, asumir, concienciar la lucha contra el cambio climático no como un reto de determinados partidos o ideologías políticas, sino como un reto de nuestra generación.

Y dentro de ello, el modelo energético, el desarrollo sostenible debe ser el eje central de nuestro discurso. Hemos constituido el grupo de medioambiente y desarrollo sostenible y somos un activo importante en la organización del Congreso Nacional de Medio Ambiente que aglutina instituciones y movimientos sociales. Pero necesitamos dar una vuelta de tuerca más. En este objetivo, en el primer trimestre del 2010 lanzaremos una campaña en la lucha contra el cambio climático y en la defensa de un modelo energético distinto que, por un lado, se constituya como una fuente de creación de empleo, en una oportunidad generacional y, por otro, en la plena autonomía energética.

Impulsaremos aún más el área de igualdad, lo convertiremos realmente en el eje central de toda nuestra acción política, potenciaremos su transversalidad como motor de nuestra ideología y lo aprovecharemos para aunar esfuerzos con los colectivos, para abrirnos aún más socialmente, por ejemplo con la creación de unos premios que reconozcan el compromiso social en la lucha contra la violencia de género, porque compañeros y compañeras, cuando vemos aumentar entre los jóvenes de hoy, incluso ya desde el noviazgo, los índices de maltrato estamos fracasando como sociedad y como generación. Nuestra aportación a la lucha por la igualdad real debe ser también esa, erradicar el maltrato de la sociedad y en ese objetivo también pondremos todos nuestros esfuerzos.

Amigos y amigas. Nos presentamos ante este comité también con nuevas energías para afrontar momentos de dificultad añadida en nuestro proyecto político. Os pedimos como siempre arropo, unidad, autocrítica, coordinación y fuerza para poder afrontarlos con éxito. Muchas gracias.